noviembre 19, 2005

"SECRET" Life of words by Coixet


"La vida secreta de las palabras" sigue la estela de la anterior película de la Coixet, Mi vida sin mí, pero no llega a ser tan redonda como ésta, las razones, a continuación.

La primera parte de la película es magistral. Un personaje que casi no habla, pero que se entiende perfectamente cuales son sus sentimientos y sus sensaciones. No necesitamos muchas conversaciones entre Sarah Polley y Tim Robbins para ver cuánto han sufrido los dos personajes, cómo sin hablar, son capaces de comprenderse, cómo se necesitan mutuamente y el miedo que tienen a decirselo.

Pero hay algo hacia el final de la película que lo destroza todo. Si el título de la peli es uno concreto (con una palabra tan fuerte como secreta), no pongas que los personajes expliquen toda su vida durante media hora, de eso no va la peli, no se titula "la vida SECRETA de las palabras?" porque no se mantienen secretas? Además creo que se le va la mano siendo tan explícita en ESA conversación. Es una pena... porque todo lo anterior era tan bueno...

Aún así, es una muy buena recomendación para verla en el cine... No importa que en ciertos momentos se parexca a un anuncio (serán sus raices, a quien les guste que las tome, a quién no que las deje... como las lentejas) es un 8 de 10.

AUPA el cine español actual (estos últimos meses se han estrenado muy buenas propuestas, no las desperdicieis).

P.S.: Viva la oca y Leonor Watling y las gafas de la Coixet.

P.P.S.: No penséis que esa mujer es tonta (me refiero a su forma de actuar en los Goya del año pasado...) Es mucho más lista de lo que aparenta...

P.P.P.S.: Antony and the Johnsons mola... y olé a Rufus Wainwright (gracias P.D. por decirme que existía)!

1 comentario:

La Niña dijo...

coincido plenamente con esto, la peli es magistral, pero esa conversación la destroza. no es necesaria y estropea el ritmo y la historia.
Es cierto, en el nombre esta el misterio: SEcreta, si es secreta no se cuenta.
el resto, a veces parece un anuncio, o que la protagonista va a buscar helado de chocololate con trocitos de galleta de chocolate. Pero no es el primer director que deja su huella en sus peliculas. Pensemos en Hitchcock.